Salmos
Salmo 51: Misericordia, Dios mío (Miserere)
El Salmo 51 completo (Salmo 50 en la Vulgata, el Miserere), en español y en latín. El gran salmo penitencial de David según Torres-Amat: qué dice, quién lo escribió y para qué lo reza la Iglesia.

Cuando un alma cae y quiere levantarse, cuando el corazón está roto por el peso de la culpa, no hay palabras más justas que estas: "Ten piedad de mí, oh Dios." Es el Salmo 51 —el Miserere—, el más célebre de los siete salmos penitenciales, puesto en labios de los pecadores arrepentidos durante más de mil años. Lo rezaron los reyes y los monjes, los moribundos y los santos; San Agustín pidió que lo escribieran en la pared frente a su lecho de muerte. Hoy lo ponemos también en manos de ustedes, hermanos, en español y en latín.
Salmo 51 o Salmo 50: una advertencia sobre la numeración
Antes de leerlo conviene aclarar algo que confunde a muchos. Lo que las Biblias modernas llaman Salmo 51 es el mismo que la Vulgata latina —la Biblia oficial de la Iglesia durante siglos— numera como Salmo 50. No es un error: es el desfase clásico entre la numeración hebrea y la griega-latina. Desde el Salmo 9 hasta el 147, la cuenta de la Vulgata va, por lo general, un número por detrás de la hebrea (hebreo N = Vulgata N−1).
Por eso, si abren la Sagrada Biblia en la versión católica de Félix Torres-Amat, hallarán este salmo bajo el título Salmo L (50), y comienza con las palabras latinas que le dan su nombre eterno: Miserere mei, Deus — "Ten piedad de mí, oh Dios." Es el mismo y único salmo. Aquí lo citamos por su número popular, 51, sin perder de vista su nombre tradicional en la Iglesia, 50.
¿Quién escribió el Salmo 51 y por qué?
El propio texto lo dice en su encabezado. Es un Salmo de David, compuesto —según la tradición— en el momento más amargo de su vida:
Para el fin: Salmo de David; cuando después que pecó con Betsabé, vino a él el Profeta Natán. (Salmo 50, vv. 1-2)
David, el rey ungido, había cometido adulterio con Betsabé y enviado a la muerte a su esposo Urías. Natán fue enviado por Dios a confrontarlo, y David no se defendió: confesó. De esa confesión brotó este salmo. Por eso el Miserere no es una oración tibia ni general: es el grito concreto de un hombre que sabe lo que hizo y se arroja en la misericordia de Dios.
El Salmo 51 completo (en español)
Damos el texto según la versión católica de Torres-Amat (Salmo L de la Vulgata):
Ten piedad de mí, oh Dios, según la grandeza de tu misericordia; y según la muchedumbre de tus piedades, borra mi iniquidad. (v. 3)
Lávame todavía más de mi iniquidad, y límpiame de mi pecado. (v. 4)
Porque yo reconozco mi maldad, y delante de mí tengo siempre mi pecado. (v. 5)
Contra ti solo he pecado, y he cometido la maldad delante de tus ojos; a fin de que, perdonándome, aparezcas justo en cuanto hables, y quedes victorioso en los juicios que de ti se formen. (v. 6)
Mira pues que fui concebido en iniquidad, y que mi madre me concibió en pecado. (v. 7)
Y mira que tú amas la verdad: tú me revelaste los secretos y recónditos misterios de tu sabiduría. (v. 8)
Rociarásme, Señor, con el hisopo, y seré purificado; me lavarás, y quedaré más blanco que la nieve. (v. 9)
Infundirás en mi oído palabras de gozo y de alegría; con lo que se recrearán mis huesos quebrantados. (v. 10)
Aparta tu rostro de mis pecados, y borra todas mis iniquidades. (v. 11)
Crea en mí, oh Dios, un corazón puro, y renueva en mis entrañas el espíritu de rectitud. (v. 12)
No me arrojes de tu presencia, y no retires de mí tu santo espíritu. (v. 13)
Restitúyeme la alegría de tu Salvador, y fortaléceme con un espíritu de príncipe. (v. 14)
El salmo continúa con la promesa de David de enseñar a los pecadores los caminos de Dios, y con aquella verdad que la Iglesia nunca ha dejado de repetir: que el sacrificio que agrada al Señor es el espíritu atribulado; un corazón contrito y humillado, oh Dios, no lo despreciarás. No son los holocaustos lo que Dios pide, sino el alma quebrantada que vuelve a Él.
El corazón del Miserere en latín
Durante siglos, este salmo se cantó en latín en el coro, en los funerales y al pie de la Cruz cada Viernes Santo. Conviene guardar en la memoria, al menos, sus versículos centrales, en la lengua de la Iglesia y en español:
Misericórdia, Dios mío, según tu gran misericordia; y según la muchedumbre de tus piedades, borra mi iniquidad.
Miserére mei, Deus, secúndum magnam misericórdiam tuam; et secúndum multitúdinem miseratiónum tuárum, dele iniquitátem meam.
Crea en mí, oh Dios, un corazón puro, y renueva en mis entrañas el espíritu de rectitud.
Cor mundum crea in me, Deus, et spíritum rectum ínnova in viscéribus meis.
¿Para qué sirve el Salmo 51?
Es el salmo del arrepentimiento por excelencia. La Iglesia lo emplea de muchos modos, y todos nosotros podemos hacer nuestros:
- Después de pecar. Antes incluso de llegar al confesionario, el Miserere prepara el alma: reconoce la culpa, no la esconde, y la entrega a la misericordia de Dios. Acompaña bien al Acto de Contrición.
- En el examen de conciencia diario. Rezado despacio, pide no solo el perdón, sino un corazón puro: que Dios renueve por dentro, no solo que borre lo de fuera.
- En la liturgia y los funerales. Se canta por los difuntos y en los tiempos de penitencia, sobre todo en Cuaresma.
Los siete salmos penitenciales
El Miserere no está solo. La tradición de la Iglesia reúne siete salmos penitenciales, oraciones del alma que llora sus pecados, de los que el Salmo 51 es el cuarto y el más conocido. Rezados juntos, sobre todo en Cuaresma, forman un camino completo de conversión. Esa misma confesión humilde —"sana mi alma, porque he pecado contra ti"— late también en el Salmo 41, la oración del enfermo que reconoce su culpa antes de pedir el alivio del cuerpo.
Preguntas Frecuentes
¿Qué dice el Salmo 51?
Es la oración de un pecador que pide perdón. Reconoce la propia culpa sin excusas —"contra ti solo he pecado"—, suplica a Dios que lave el alma hasta dejarla "más blanca que la nieve" y, sobre todo, que cree en ella "un corazón puro". No pide solo el perdón de la falta, sino una renovación interior.
¿Quién escribió el Salmo 51?
El rey David, según indica el propio encabezado del salmo. Lo compuso tras su pecado con Betsabé, cuando el profeta Natán fue enviado por Dios a confrontarlo y David confesó su falta. Es su acto de arrepentimiento puesto en oración.
¿Para qué sirve el Salmo 50 (51)?
Sirve para pedir perdón y conversión. Es el gran salmo penitencial: se reza después de pecar, en el examen de conciencia, en Cuaresma, por los difuntos y siempre que el alma quiere volver a Dios con un corazón contrito.
¿Qué es un salmo penitencial?
Es un salmo en el que el orante reconoce su pecado y pide misericordia a Dios. Expresa dolor por la culpa, confianza en el perdón divino y deseo de enmienda. La Iglesia ha distinguido siete de ellos como expresión privilegiada del arrepentimiento.
¿Cuáles son los salmos penitenciales?
Son siete, según la numeración de la Vulgata: los Salmos 6, 31, 37, 50, 101, 129 y 142 (en la numeración hebrea moderna: 6, 32, 38, 51, 102, 130 y 143). El Salmo 50/51, el Miserere, es el más célebre.
¿Qué nos enseña el Salmo 51?
Que Dios no desprecia el corazón contrito, por grande que haya sido el pecado. Nos enseña a no esconder la culpa, sino a confesarla; a no fiarnos de los sacrificios externos, sino a ofrecer "el espíritu atribulado"; y a pedir no solo perdón, sino un corazón nuevo.
Para seguir rezando
Si este salmo les ha hablado al corazón, sigan con estas oraciones de la tradición de la Iglesia:
- El Acto de Contrición — la oración del arrepentimiento que acompaña la confesión.
- El Padre Nuestro — "perdónanos nuestras deudas."
- Salmo 1: Bienaventurado el varón — las dos sendas, la del justo y la del pecador.
- Salmo 5: Presta oídos, Señor, a mis palabras — la súplica de la mañana que pide ser guiado por la senda de la justicia.
- Salmo 34: Gustad y ved cuán suave es el Señor — la promesa de que el Señor está cerca del corazón contrito.
- Salmo 92: Bueno es alabar al Señor — la acción de gracias del alma renovada.
- Salmo 23: El Señor es mi Pastor — el salmo de la confianza.
- Salmo 91: El que habita al amparo del Altísimo — el salmo de la protección.
- Salmo 27: El Señor es mi luz — el salmo del que busca el rostro de Dios.
La app Iter Fidei trae las oraciones, los salmos y las novenas, en latín y español, con audio. Descárgala aquí.
Fuentes. Texto del salmo: Sagrada Biblia, traducción de Félix Torres-Amat (Salmo L de la Vulgata). Texto latino: Psalterium de la Vulgata Clementina. Numeración y uso litúrgico según la tradición latina.