Salmos
Salmo 34 (Salmo 33 en la Vulgata): Alabaré al Señor en Todo Tiempo
El Salmo 34, el salmo de la confianza y la liberación — el Salmo 33 de la Vulgata. Texto completo en español (Torres-Amat) y en latín, con su sentido tradicional y cómo rezarlo.

Hay salmos que nacen del puro agradecimiento de un alma que se sabe rescatada. El Salmo 34 es uno de ellos: el canto de quien ha clamado desde la angustia, ha sido oído y ahora no puede callar. "Alabaré al Señor en todo tiempo" — así empieza, y de esa frase brota uno de los versículos más amados de todo el Salterio, el que la Iglesia ha cantado durante siglos al acercarse al altar: "Gustad y ved cuán suave es el Señor." Aquí les dejamos el Salmo 34 completo, en español y en latín, con su sentido tradicional y unas líneas sobre cómo rezarlo.
Una nota sobre la numeración: Salmo 34 y Salmo 33
Si abren una Biblia antigua o un breviario tradicional y buscan este salmo, no lo hallarán bajo el número 34, sino bajo el 33. No es un error. Existen dos formas de numerar los salmos. La numeración hebrea —la más conocida hoy— lo llama Salmo 34. La numeración de la Vulgata latina de san Jerónimo, que la Iglesia ha usado en su liturgia durante más de mil quinientos años, lo llama Salmo 33.
La diferencia viene de que la Vulgata une en uno solo dos salmos que el texto hebreo separa, de modo que desde el salmo 10 al 146 va casi siempre un número por detrás. Por eso usamos aquí la traducción de monseñor Félix Torres Amat, hecha sobre la Vulgata: la búsqueda popular dice "salmo 34", pero el texto venerable lo titula "salmo 33". Son el mismo salmo.
Salmo 34 (Salmo 33 en la Vulgata) — texto completo
Salmo de David, cuando se desfiguró delante del rey Aquimélec, el cual le echó de sí; con lo que David se escapó.
Alabaré al Señor en todo tiempo: no cesarán mis labios de pronunciar sus alabanzas.
En el Señor se gloriará mi alma. Óiganlo los humildes, y consuélense.
Engrandeced conmigo al Señor, y todos a una ensalcemos su Nombre.
Acudí solícitamente al Señor, y me oyó, y me sacó de todas mis tribulaciones.
Acercaos vosotros a él, y os iluminará: y no quedaréis sonrojados.
Clamó este pobre, y el Señor le oyó, y librole de todas sus angustias.
El Ángel del Señor asistirá alrededor de los que le temen, y los librará del mal.
Gustad y ved cuán suave es el Señor: bienaventurado el hombre que en él confía.
Temed al Señor todos vosotros sus santos; porque nada falta a los que le temen.
Los ricos padecieron necesidad y hambre; pero a los que buscan al Señor no les faltará bien ninguno.
Venid, hijos, escuchadme, que yo os enseñaré el temor del Señor.
¿Quién es el hombre que apetece vivir, y que desea ver días dichosos?
Pues para esto guarda pura tu lengua de todo mal, y no profieran tus labios ningún embuste.
Huye del mal, y obra el bien: busca la paz, y empéñate en alcanzarla.
El Señor tiene fijos sus ojos sobre los justos, y atentos sus oídos a las plegarias que le hacen.
Y el rostro del Señor está observando a los que obran mal, para extirpar de la tierra la memoria de ellos.
Clamaron los justos, y oyolos el Señor, y librolos de todas sus aflicciones.
El Señor está al lado de los que tienen el corazón atribulado; y él salvará a los humildes de espíritu.
Muchas son las tribulaciones de los justos; pero de todas los librará el Señor.
De todos los huesos de ellos tiene el Señor sumo cuidado; ni uno solo será quebrantado.
Funestísima es la muerte de los pecadores; y los que aborrecen al justo quedarán destruidos.
El Señor redimirá las almas de sus siervos, y no perecerán cuantos en él esperan.
El mismo salmo en latín (Vulgata)
Benedícam Dóminum in omni témpore: semper laus eius in ore meo.
In Dómino laudábitur ánima mea: áudiant mansuéti, et læténtur.
Magnificáte Dóminum mecum: et exaltémus nomen eius in idípsum.
Exquisívi Dóminum, et exaudívit me: et ex ómnibus tribulatiónibus meis erípuit me.
Accédite ad eum, et illuminámini: et fácies vestræ non confundéntur.
Iste pauper clamávit, et Dóminus exaudívit eum: et de ómnibus tribulatiónibus eius salvávit eum.
Immíttet ángelus Dómini in circúitu timéntium eum: et erípiet eos.
Gustáte, et vidéte quóniam suávis est Dóminus: beátus vir qui sperat in eo.
Timéte Dóminum omnes sancti eius: quóniam non est inópia timéntibus eum.
Iuxta est Dóminus iis qui tribuláto sunt corde: et húmiles spíritu salvábit.
Rédimet Dóminus ánimas servórum suórum: et non delínquent omnes qui sperant in eo.
El sentido tradicional del salmo
El título lo dice todo: David lo compuso tras escapar con vida del peligro, cuando, perseguido, se fingió loco ante el rey filisteo para salvarse. Es, pues, un salmo de acción de gracias brotado de la experiencia concreta de una liberación. Pero los Padres no lo leyeron solo como un recuerdo personal de David: vieron en él la voz de todo justo perseguido, y la voz misma de Cristo, el pobre por excelencia que clamó y fue oído.
El versículo central —"Gustad y ved cuán suave es el Señor"— ha tenido un destino litúrgico altísimo. La Iglesia antigua lo cantaba como antífona de comunión, pues "gustar" al Señor es, en sentido pleno, recibirlo en la Eucaristía. San Pedro lo cita en su primera carta aplicándolo a quienes ya han probado la bondad de Dios. De ahí que este salmo se haya rezado siempre como preparación y agradecimiento de la Comunión.
Esa misma figura del "pobre" que clama y es escuchado vuelve, con una bienaventuranza al frente, en el Salmo 41, "Bienaventurado aquel que piensa en el necesitado y en el pobre": ambos salmos cantan al Señor que se inclina sobre el humilde y el atribulado.
Hay además un versículo que cobra una hondura inmensa a la luz del Calvario: "De todos los huesos de ellos tiene el Señor sumo cuidado; ni uno solo será quebrantado." San Juan, en su Evangelio, ve cumplida esta palabra en Cristo crucificado, a quien no se le quebró ningún hueso. Así, lo que en David era promesa de protección al justo se convierte en profecía del Cuerpo entregado.
Cómo rezar el Salmo 34
Este es, ante todo, un salmo de confianza agradecida. Conviene rezarlo despacio, dejando que cada promesa se asiente: el Ángel del Señor que acampa en torno a los que le temen, el pobre que clama y es oído, el justo cuyas aflicciones el Señor cuenta una por una. No es un conjuro ni una fórmula automática: es la oración del que ha confiado y quiere seguir confiando.
Se reza con fruto en la acción de gracias tras la Comunión, recordando el "Gustad y ved"; en tiempos de angustia, apoyándose en el "Clamó este pobre, y el Señor le oyó"; y como examen sereno de vida, pues su segunda mitad es casi un pequeño tratado de sabiduría: guardar la lengua, huir del mal, buscar la paz. Quien lo hace suyo aprende el "temor del Señor" del que habla el salmo —no el miedo servil, sino la reverencia amorosa del hijo.
Esta misma sabiduría —no envidiar al malvado y esperar en Dios— la prolonga el Salmo 37, "no te exasperes a causa de los que obran el mal"; y quien quiera hacer de esa rectitud el camino de toda su vida hallará en el Salmo 119, el gran canto a la Ley del Señor, la guía más completa del salterio. Si la acción de gracias le desborda el corazón, deje que estalle con el Salmo 103, "Bendice, alma mía, al Señor", y con el Salmo 139, que confiesa al Dios que conoce al justo hasta lo más hondo.
Preguntas Frecuentes
¿Qué dice el Salmo 34?
Es el canto de un alma rescatada de la angustia que se vuelve toda alabanza. David da gracias por haber sido liberado, invita a los humildes a confiar —"Gustad y ved cuán suave es el Señor"— y enseña el camino de la vida buena: guardar la lengua, huir del mal y buscar la paz. Termina con la promesa de que el Señor redime las almas de sus siervos.
¿Qué significa "Gustad y ved cuán suave es el Señor"?
Significa que la bondad de Dios no se demuestra solo con razones, sino que se experimenta: hay que "probarla" para conocerla. La Tradición leyó este versículo como invitación a la Eucaristía, donde literalmente se "gusta" al Señor, y por eso la Iglesia lo cantó durante siglos como antífona de comunión.
¿Cuándo conviene rezar el Salmo 34?
Es ideal en la acción de gracias después de la Comunión, por su versículo central; en momentos de angustia o peligro, apoyándose en "Clamó este pobre, y el Señor le oyó"; y como oración cotidiana de confianza y examen de conciencia, ya que su segunda parte enseña a vivir en el temor amoroso de Dios.
¿Por qué el Salmo 34 aparece como Salmo 33 en algunas Biblias?
Porque hay dos numeraciones. La hebrea lo llama 34; la Vulgata latina de san Jerónimo, usada en la liturgia tradicional, lo llama 33, al unir como uno dos salmos que el hebreo separa. Es el mismo salmo, con el mismo texto: "Alabaré al Señor en todo tiempo."
¿Es el Salmo 34 un salmo de protección?
Es ante todo un salmo de confianza y acción de gracias, pero contiene una de las imágenes de protección más queridas de la Escritura: "El Ángel del Señor asistirá alrededor de los que le temen, y los librará del mal." Por eso muchos fieles lo rezan junto a otros salmos de amparo, confiando en la custodia angélica.
Salmos hermanos
Si este salmo les ha tocado el corazón, encontrarán el mismo espíritu de confianza en estas otras oraciones:
- Salmos de protección — una guía de los salmos que los fieles han rezado como escudo.
- Salmo 91 (Salmo 90 en la Vulgata) — "El que habita al amparo del Altísimo", el gran salmo de protección.
- Salmo 23 (Salmo 22 en la Vulgata) — "El Señor es mi pastor", el salmo de la confianza serena.
- Salmo 27 (Salmo 26 en la Vulgata) — "El Señor es mi luz y mi salvación", el salmo del que no teme.
La app Iter Fidei trae los salmos y las oraciones, en latín y español, con audio. Descárgala aquí.
Fuentes. Texto castellano: Sagrada Biblia traducida por monseñor Félix Torres Amat sobre la Vulgata latina (Salmo 33). Texto latino: Psalterium de la Vulgata Clementina (Ps. 33). Sentido tradicional según los Padres y la tradición litúrgica de la Iglesia (cf. 1 Pe 2,3; Jn 19,36).