Novenas
Novena a la Virgen del Carmen
La novena a la Virgen del Carmen para preparar la fiesta del 16 de julio: estructura completa de nueve días, oración diaria a Nuestra Señora del Carmen y la devoción del escapulario en la tradición carmelita.

Cuando el calendario se acerca al 16 de julio, las casas católicas de toda nuestra América vuelven a encender una vieja luz. Es el día de Nuestra Señora del Carmen (en el calendario de 1962, conmemoración de Nuestra Señora del Monte Carmelo), la Madre del escapulario, la que vela sobre los suyos hasta la hora de la muerte. Y para prepararla, la piedad de los fieles nos ha dejado un camino sencillo y probado: la novena a la Virgen del Carmen, nueve días de súplica filial a la Reina del Carmelo. Aquí les ofrecemos su estructura completa, la oración para cada día y el sentido con que se reza, en unión con la devoción del santo escapulario.
Nota sobre el texto. Esta novena es una composición de devoción moderna, sin texto litúrgico ni aprobación propia; la oración oficial de la Iglesia para el 16 de julio es la colecta de Nuestra Señora del Monte Carmelo en el Misal romano, que en el calendario de 1962 se dice como conmemoración.
Por qué nueve días
La novena es una oración perseverante repartida en nueve jornadas seguidas. No es un conjuro ni una fórmula que obligue al cielo: es el modo en que la Iglesia nos enseña a insistir sin desfallecer, a imitación de los Apóstoles, que perseveraron en la oración con María durante los días que separaron la Ascensión de Pentecostés. Quien reza una novena no fuerza la voluntad de Dios; dispone su propio corazón para recibir lo que el Señor quiera darle por mano de su Madre.
Acudir a la Virgen del Carmen no aparta de Dios. La doctrina católica de siempre enseña que oramos a Dios como autor de todas las gracias, y oramos a la Santísima Virgen y a los Santos para que intercedan por nosotros como abogados ante Él. María no salva al margen de su Hijo: nos lleva a Él. Por eso esta novena, como toda devoción mariana sana, no es un fin en sí misma, sino un sendero hacia Jesucristo.
La Virgen del Carmen y el monte Carmelo
Para rezar bien esta novena conviene saber a quién invocamos. El monte Carmelo es una montaña verde de Tierra Santa, sobre el mar, ligada en la Escritura al profeta Elías, que allí defendió la fe en el Dios verdadero. Desde su cumbre contempló Elías, tras la larga sequía, cómo subía del mar una pequeña nube portadora de lluvia:
Y á la séptima vez, hé aquí que subía del mar una pequeña nube, como la huella de un pié de hombre. (1 Reyes 18, 44)
La tradición carmelita vio en aquella nube ligera, que traía el agua a la tierra reseca, una figura de la Virgen María: humilde y portadora de la gracia para un mundo sediento. De los ermitaños del Carmelo nació, ya en la Edad Media, la Orden de los Hermanos de la Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo, cuya Patrona y Madre es ella misma. Para conocerla mejor, los invitamos a leer sobre Nuestra Señora del Carmen y la historia de su fiesta.
El escapulario, prenda de la novena
Esta novena está unida, como por un cordón, a la devoción del escapulario del Carmen. Cuenta la tradición que hacia 1251 la Santísima Virgen se apareció a San Simón Stock mostrándole el escapulario, y prometió que quien muriese revestido de él no padecería el fuego eterno. No es un amuleto ni una garantía mágica: es el signo de una consagración a María y de una vida cristiana de gracia, oración y sacramentos. Quien hace esta novena hará muy bien en recibir y llevar el escapulario con fe verdadera; para entender su sentido, vean el escapulario del Carmen.
Estructura de la novena
La novena del Carmen se reza durante nueve días seguidos. Se suele hacer en preparación al 16 de julio: se comienza, pues, el 7 de julio para concluir la víspera o el mismo 16 de julio. Pero puede iniciarse en cualquier época del año cuando aprieta una necesidad o se quiere honrar a la Madre del Carmelo.
Cada jornada conviene guardar este orden sencillo:
- La señal de la cruz y un momento de silencio para ponerse en presencia de Dios.
- La oración diaria a la Virgen del Carmen (la que sigue), que se repite igual los nueve días.
- La meditación del día, una breve consideración propia de cada jornada.
- Una petición particular, expuesta con sencillez y confianza filial.
- Tres Avemarías en honor de la Reina del Carmelo, y la Salve.
- La jaculatoria: Nuestra Señora del Carmen, ruega por nosotros.
Quien lo desee puede añadir cada día un misterio del Rosario, devoción muy querida del Carmelo. Si quieren aprenderlo, vean cómo rezar el Rosario.
Oración diaria a la Virgen del Carmen
Esta oración se reza igual los nueve días, después de la señal de la cruz:
Oh hermosísima Flor del Carmelo, Vid florida, esplendor del cielo, Madre virginal del Hijo de Dios, Virgen purísima y dulcísima: tú que te has dignado revestir a tus hijos con el santo hábito de tu Orden como prenda de tu protección, vela maternalmente sobre nosotros.
Reina y hermosura del Carmelo, alcánzanos de tu Hijo la gracia de morir en su amistad, revestidos del escapulario de tu amor, y de no padecer jamás el fuego eterno.
Madre del Carmelo, abogada nuestra, presenta al Señor esta súplica que ponemos en tus manos (exprésela aquí), si ha de ser para gloria de Dios y bien de nuestra alma. Y enséñanos, mientras peregrinamos por este valle, a llevar con fidelidad tu santo escapulario y a hacer en todo la voluntad de tu Hijo. Amén.
Nuestra Señora del Carmen, ruega por nosotros.
Los nueve días de la novena
Para que cada jornada tenga su propia luz, ofrecemos una breve meditación que se añade a la oración diaria. No es obligatoria, pero ayuda a recorrer los nueve días con el corazón despierto.
Día 1
La pequeña nube del Carmelo. Contemplamos a María como aquella nube ligera que anuncia la lluvia: humilde, y portadora de la gracia. Le pedimos humildad y confianza.
Rece ahora la oración de la novena ↑
Día 2
Madre y Patrona del Carmelo. María es la Madre de la familia carmelita y de cuantos visten su escapulario. Le pedimos que nos cuente entre los suyos.
Rece ahora la oración de la novena ↑
Día 3
La promesa del escapulario. Recordamos la palabra de la Virgen a San Simón Stock. Le pedimos la gracia de una buena muerte, revestidos de su hábito.
Rece ahora la oración de la novena ↑
Día 4
Flor del Carmelo. María, "vid florida" del antiguo himno, es pureza y hermosura. Le pedimos limpieza de corazón y huida del pecado.
Rece ahora la oración de la novena ↑
Día 5
Refugio del pecador. Bajo su manto se acogen los que claman. Le pedimos su protección en las tentaciones y peligros del alma.
Rece ahora la oración de la novena ↑
Día 6
Consuelo de los afligidos. La Madre del Carmelo enjuga lágrimas. Le presentamos nuestras penas y las de nuestra casa.
Rece ahora la oración de la novena ↑
Día 7
Auxilio de los moribundos. María asiste a sus hijos en la hora del tránsito. Rezamos por los enfermos y por las almas del purgatorio.
Rece ahora la oración de la novena ↑
Día 8
Estrella del mar. Guía de los que navegan por este mundo. Le pedimos perseverancia final y la gracia de no apartarnos de su Hijo.
Rece ahora la oración de la novena ↑
Día 9
Reina del Carmelo. Vísperas de la fiesta. Le damos gracias y renovamos nuestra entrega, prometiendo llevar fielmente el escapulario.
Rece ahora la oración de la novena ↑
Vivir la novena
La novena no termina en las palabras. La mejor manera de honrar a la Virgen del Carmen es imitar su fe y su pureza. Quien reza estos nueve días hará bien en acercarse también a los sacramentos, sobre todo a la confesión y a la sagrada comunión, pues toda intercesión de María y de los Santos nos conduce siempre a Dios, único autor de las gracias. Conviene además recibir el santo escapulario, si aún no se lleva, y unirlo al rezo del Rosario.
Y si la petición no se concede tal como la pedíamos, no por eso la Madre nos ha desoído. A veces el cielo nos otorga algo mejor que lo que sabíamos pedir: la paz del alma, la conformidad con la voluntad divina, la gracia de confiar. Quien guste de esta forma de oración perseverante puede hacer también la novena a la Virgen de Guadalupe, la novena a San José, patrono de la buena muerte que tanto se hermana con la devoción carmelita, o la novena a Santa Rita, abogada de los casos difíciles, cuando la necesidad parece sin remedio.
Preguntas Frecuentes
¿Cuándo se reza la novena a la Virgen del Carmen?
Se suele rezar en los nueve días que preceden al 16 de julio. Para concluirla ese mismo día, conviene comenzar el 7 de julio. Sin embargo, puede iniciarse en cualquier época del año, sobre todo cuando aprieta una necesidad o se desea honrar a la Madre del Carmelo.
¿Cómo se reza la novena a Nuestra Señora del Carmen?
Se reza durante nueve días seguidos. Cada día se hace la señal de la cruz, se recita la oración diaria a la Virgen del Carmen, se medita la consideración propia de la jornada, se expone la petición particular, se rezan tres Avemarías con la Salve y se concluye con la jaculatoria «Nuestra Señora del Carmen, ruega por nosotros». Lo esencial es la perseverancia y la confianza, no la longitud de la oración.
¿Hay que tener el escapulario para hacer la novena?
No es indispensable para empezar, pero esta novena está unida a la devoción del escapulario, y lo más conforme a la tradición carmelita es recibirlo y llevarlo con fe. El escapulario no es un amuleto, sino el signo de una consagración a María; quien hace la novena hará bien en pedir que un sacerdote se lo imponga.
¿La novena a la Virgen del Carmen quita algo a la oración a Dios?
No. La doctrina católica enseña que oramos a Dios como autor de todas las gracias y a la Santísima Virgen para que interceda por nosotros como abogada ante Él. Acudir a la Virgen del Carmen es acudir a Dios por medio de su Madre, que nunca nos retiene para sí, sino que siempre nos lleva a su Hijo.
¿Para qué se reza esta novena?
Los fieles la rezan para preparar la fiesta del 16 de julio, para alcanzar la gracia de una buena muerte revestidos del escapulario, y para confiar a la Madre del Carmelo las necesidades del alma y del cuerpo: salud, paz en el hogar, conversiones y perseverancia en la fe. Toda petición se hace siempre conforme a la voluntad de Dios y para bien de nuestra alma.
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Fuentes. Sagrada Biblia traducida por Félix Torres-Amat (1 Reyes 18, 44); tradición carmelita sobre la aparición a San Simón Stock (1251), la promesa del escapulario y el himno Flos Carmeli; enseñanza tradicional de la Iglesia sobre la intercesión de la Santísima Virgen y de los Santos, y sobre los sacramentales tradicionales.