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Rabat: un administrador apostólico nombrado durante la investigación sobre el cardenal López Romero
Un administrador apostólico ha sido nombrado para la archidiócesis de Rabat durante la investigación preliminar contra el cardenal López Romero, acusado de comportamientos inapropiados que él niega.

La Santa Sede ha confiado el gobierno de la archidiócesis de Rabat a un administrador apostólico, con carácter provisional, mientras dura una investigación preliminar contra su arzobispo, el cardenal Cristóbal López Romero, acusado de comportamientos inapropiados hacia mujeres adultas, lo que él niega.
La Iglesia siempre ha exigido de sus pastores una vida sin tacha. El Apóstol quiere al obispo «irreprensible», marido de una sola mujer, dueño de sí. El sacerdocio está ordenado a la santidad, y el sexto mandamiento obliga con mayor estrechez aún a quien sube al altar. Cuando un pastor es cuestionado, la prudencia de la Iglesia lo retira del gobierno para proteger las almas y el honor de su cargo, sin prejuzgar la culpa: la tradición juzga los actos, no el rumor, y espera a que la investigación establezca la verdad.
Mons. Mario León Dorado, de los Misioneros Oblatos de María Inmaculada, prefecto apostólico del Sáhara Occidental, ha sido nombrado administrador apostólico de Rabat. Un decreto de la nunciatura apostólica en Marruecos, fechado el 1 de agosto, así lo dispone; el nombramiento fue hecho público por la congregación de los Oblatos, y no por el boletín ordinario de la Santa Sede. Según la forma adoptada, llamada «sede plena», el cardenal conserva el título de arzobispo de Rabat pero cesa en el ejercicio de su gobierno pastoral.
Al frente de la diócesis desde 2018, el cardenal había anunciado el 8 de julio que «daba un paso atrás» y que cooperaría. Una denuncia formal fue presentada en mayo ante la nunciatura; cinco mujeres adultas estarían implicadas, por hechos presuntos ocurridos entre 2009 y 2024, en Marruecos y en otros países donde ejerció su ministerio. La calificación de los hechos sigue en disputa: algunos titulares hablan de agresión sexual, mientras el cardenal rechaza esos términos. Declara: «Este suceso nos sacude a todos. Como arzobispo, soy plenamente consciente de las dificultades que ello provoca.» Y afirma: «No he cometido ninguna agresión, ni violencia ni acoso sexual.»
Fuentes. Catecismo del Concilio de Trento (1566), sobre el sacramento del Orden y el sexto mandamiento; Epístola de san Pablo a Timoteo (I, iii, 2); Epístola a Tito (i, 7).