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Un Año Jubilar Guadalupano por los cincuenta años de la nueva basílica de México
León XIV concede un Año Jubilar Guadalupano por los cincuenta años de la nueva basílica de Guadalupe en México, del 12 de octubre de 2026 al 12 de octubre de 2027.

León XIV ha concedido, por medio de la Penitenciaría Apostólica, un Año Jubilar Guadalupano. Marca el quincuagésimo aniversario de la dedicación de la nueva basílica de Santa María de Guadalupe en México y del traslado de la imagen de la Virgen al santuario actual, el 12 de octubre de 1976. El año se abrirá el 12 de octubre de 2026 para cerrarse el 12 de octubre de 2027.
El Tepeyac no data de 1976. La tradición sostiene que la Madre de Dios se mostró allí en 1531 y escogió a un pobre, Juan Diego, para pedir al primer obispo de México, fray Juan de Zumárraga, que se le levantara un templo; la imagen permanece como la reliquia de aquella petición. La Iglesia ha sellado este culto con actos que tiene por suyos: el coronamiento pontificio de la imagen, autorizado por León XIII y cumplido hace ciento treinta y un años, cuya memoria hará la apertura del jubileo; después el homenaje de Pío XII, que saludó a la Guadalupana como Emperatriz de las Américas. A esta cadena se enlaza un cincuentenario de edificio, y no al revés.
La concesión une al año una indulgencia plenaria. La ganan los fieles que visitan el santuario con devoción y contrición y participan en él en un acto litúrgico, o le dedican un tiempo de oración, en las condiciones acostumbradas: confesión sacramental, comunión eucarística, rezo del Credo y oración por las intenciones del Sumo Pontífice. Puede ganarse para sí o aplicarse a las almas del purgatorio. Nada de esto es nuevo: por el tesoro de la Iglesia, la indulgencia remite la pena temporal debida al pecado ya perdonado, según lo definió el concilio de Trento.
La apertura solemne tendrá lugar el lunes 12 de octubre a mediodía, en la basílica, con la Misa de las Rosas y la apertura de la Puerta Santa, presididas por el cardenal arzobispo de México; según él, la fecha coincide con el ciento treinta y un aniversario del coronamiento pontificio de la imagen. Al anunciar la concesión, puso el año bajo la invocación de «Santa María de Guadalupe, Madre del verdadero Dios por quien se vive», rogando que «nos ayude a aprovechar este Jubileo y nos acompañe en este camino de renovación espiritual y de conversión».
Fuentes. Concilio de Trento, decreto sobre las indulgencias (sesión XXV, 1563), y Catecismo del Concilio de Trento (1566), sobre la satisfacción y el tesoro de la Iglesia. Sobre el santuario del Tepeyac: el coronamiento pontificio de la imagen autorizado por León XIII (1895) y el homenaje de Pío XII a la Emperatriz de las Américas (1945).