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Roma mantendrá las restricciones sobre la misa tradicional
Roma hace saber que las restricciones sobre la misa romana tradicional serán mantenidas, sin retorno a la libertad más amplia concedida antaño.

Roma ha dado a entender que las restricciones sobre la misa romana tradicional no serán levantadas: la legislación reciente que regula el rito antiguo será mantenida, y la libertad más amplia concedida antaño no será restablecida.
La Iglesia nunca ha considerado su liturgia propiedad de una generación. El rito romano que san Pío V codificó en la bula « Quo Primum » (1570) fue concedido a perpetuidad, y al sacerdote que se atenía a él nunca se le debía inquietar por ello. El Catecismo del Concilio de Trento enseña que el santo Sacrificio de la misa es el mismo que el de la Cruz, ofrecido según el rito recibido y guardado por los siglos. Dom Guéranger veía en la liturgia la tradición misma de la Iglesia, en su más alto grado de solemnidad.
Restringir el rito que formó a los santos es tratar como sospechoso lo que la Iglesia veneró durante siglos. Una ley puede vincular la disciplina; no puede deshacer lo que es inmemorial. La misa de siempre no espera permiso alguno que no poseyera ya. Y lo que ha nutrido la fe y santificado generaciones no puede convertirse, de la noche a la mañana, en una amenaza para la unidad que precisamente ha servido.
Fuentes. Bula « Quo Primum » de san Pío V (1570); Catecismo del Concilio de Trento (1566), del sacrificio de la misa; Dom Guéranger, « Instituciones litúrgicas ».