Salmos
Salmo 100 (Salmo 99 en la Vulgata): Salmo de la alabanza
El Salmo 100 completo (Salmo 99 en la Vulgata), en español y en latín. El gran salmo de la alabanza —Jubilate Deo— según la versión de Torres-Amat, lo que enseña y cómo lo reza la Iglesia.

Hay salmos para llorar y salmos para suplicar; este es, sencillamente, un salmo para alabar. El Salmo 100 —el gran Jubilate Deo— es el grito de gozo de toda la tierra puesto en una sola voz. No pide nada, no se lamenta de nada: solo invita a entrar por las puertas del Templo cantando, porque el Señor es bueno y su misericordia es eterna. La Iglesia lo ha cantado al amanecer durante siglos, como quien abre el día dando gracias. Hoy lo ponemos también en sus manos, hermanos, en español y en latín.
Salmo 100 o Salmo 99: una advertencia sobre la numeración
Antes de leerlo conviene aclarar algo que confunde a muchos. Lo que las Biblias modernas llaman Salmo 100 es el mismo que la Vulgata latina —la Biblia oficial de la Iglesia durante siglos— numera como Salmo 99. No es un error: es el desfase clásico entre la numeración hebrea y la griega-latina. Desde el Salmo 9 hasta el 147, la cuenta de la Vulgata va, por lo general, un número por detrás de la hebrea (hebreo N = Vulgata N−1).
Por eso, si abren la Sagrada Biblia en la versión católica de Félix Torres-Amat, hallarán este salmo bajo el título Salmo XCIX, encabezado como "Salmo de la alabanza." Es el mismo y único salmo. Aquí lo citamos por su número popular, 100, sin perder de vista su nombre tradicional en la Iglesia, 99.
El Salmo 100 completo (en español)
Damos el texto íntegro según la versión católica de Torres-Amat (Salmo XCIX de la Vulgata):
Salmo de la alabanza. (v. 1)
Moradores todos de la tierra, cantad con júbilo las alabanzas de Dios: servid al Señor con alegría. Venid llenos de alborozo a presentaros ante su acatamiento. (v. 2)
Tened entendido que el Señor, o Jehovah, es el único Dios. Él es el que nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos. Oh tú, pueblo suyo, vosotros, ovejas a quien él apacienta, (v. 3)
entrad por sus puertas cantando alabanzas, venid a sus atrios entonando himnos, y tributadle acciones de gracias. Bendecid su Nombre; (v. 4)
porque es un Señor lleno de bondad: es eterna su misericordia; y su verdad resplandecerá de generación en generación. (v. 5)
El Salmo 100 en latín (Salmo 99 de la Vulgata)
La Iglesia ha cantado este salmo en latín durante más de mil quinientos años. Este es el texto de la Vulgata clementina, Jubilate Deo:
Psalmus in confessióne.
Jubiláte Deo, omnis terra: servíte Dómino in laetítia.
Introíte in conspéctu eius in exsultatióne.
Scitóte quóniam Dóminus ipse est Deus: ipse fecit nos, et non ipsi nos.
Pópulus eius, et oves páscuae eius:
introíte portas eius in confessióne, átria eius in hymnis: confitémini illi.
Laudáte nomen eius, quóniam suávis est Dóminus; in aetérnum misericórdia eius, et usque in generatiónem et generatiónem véritas eius.
El Salmo 100 en la versión Reina-Valera
Muchos buscan este salmo en la Reina-Valera, la versión más difundida en el mundo de habla hispana. Como católicos, nuestra Biblia de referencia es la Vulgata y, en castellano, la traducción de Torres-Amat o la de Nácar-Colunga; pero conviene saber que el texto de la Reina-Valera y el nuestro dicen, en sustancia, lo mismo, porque parten del mismo salmo. La diferencia principal es de estilo y de algún término.
Donde Torres-Amat dice "Moradores todos de la tierra, cantad con júbilo", la Reina-Valera dice "Cantad alegres a Dios, habitantes de toda la tierra"; donde nosotros leemos "Él es el que nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos", allí se lee "Él nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos; pueblo suyo somos, y ovejas de su prado". El versículo central —que no nos hicimos a nosotros mismos— se conserva idéntico, porque es el corazón del salmo. Lo importante no es la versión, sino rezarlo con fe.
El Salmo 100 en la Nueva Traducción Viviente (NTV) y otras versiones modernas
Igual sucede con la NTV y otras traducciones recientes, que buscan un lenguaje más sencillo: "¡Aclamen con alegría al Señor, habitantes de toda la tierra! Adoren al Señor con gozo." El mensaje es el mismo invariablemente: una invitación universal a la alabanza, el reconocimiento de Dios como Creador y Pastor, y la confianza en su misericordia eterna. Para la oración litúrgica y para la lectura orante, nosotros preferimos siempre las versiones católicas aprobadas, fieles a la Vulgata; pero el cristiano que reza este salmo en cualquier traducción honrada está rezando el mismo Jubilate Deo de la Iglesia.
Salmo 100, versículos 4 y 5: las puertas, los atrios y la misericordia eterna
Dos versículos de este salmo se buscan y se rezan por separado más que los demás, por su belleza y su hondura.
El versículo 4 es la puerta del salmo: "Entrad por sus puertas cantando alabanzas, venid a sus atrios entonando himnos, y tributadle acciones de gracias. Bendecid su Nombre." Es la imagen del pueblo que sube al Templo en procesión. Los Padres vieron en esas "puertas" y esos "atrios" las del cielo: nadie entra en la casa de Dios sino dando gracias. Es el versículo del agradecimiento.
El versículo 5 es el porqué de todo: "Porque es un Señor lleno de bondad: es eterna su misericordia; y su verdad resplandecerá de generación en generación." Aquí está el motivo de la alabanza. No alabamos por mandato, sino porque Dios es bueno y su misericordia no tiene fin. Estos dos versículos, rezados juntos, son una de las más perfectas oraciones de acción de gracias del salterio.
Qué nos enseña el Salmo 100
Es un salmo brevísimo —cinco versículos— y, sin embargo, encierra todo el camino de la verdadera alabanza. No empieza por nosotros, sino por Dios; no por lo que pedimos, sino por lo que somos delante de Él.
Tres verdades lo sostienen. La primera: la alabanza es universal. "Moradores todos de la tierra": no se invita a un pueblo, sino al mundo entero. El gozo del cristiano no es un sentimiento privado, sino un canto que querría llenar la creación. La segunda: somos hechura suya. "Él nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos." Aquí está el corazón del salmo y el remedio de todo orgullo. No nos pertenecemos: somos su pueblo y las ovejas "a quien él apacienta", criaturas que viven porque Él las sostiene. La tercera: la alabanza tiene un porqué. "Porque es un Señor lleno de bondad: es eterna su misericordia." No alabamos por costumbre, sino porque Dios es bueno y su misericordia no se acaba nunca.
Los Padres de la Iglesia leyeron este salmo como el canto de la Iglesia universal que entra en el Templo verdadero. "Entrad por sus puertas cantando alabanzas": esas puertas son las del cielo, y los "atrios" son la casa de Dios. San Agustín veía en este Jubilate el júbilo que excede a las palabras —ese canto sin palabras del corazón que ama y no acierta a decirlo todo.
Para qué reza la Iglesia el Salmo 100
Este salmo tiene un lugar de honor en la liturgia tradicional. En el Breviario romano se canta en los Laudes, la oración de la mañana, porque no hay mejor manera de abrir el día que con la alabanza desinteresada. Es también uno de los salmos propios del Jubilate, y la Iglesia lo ha usado en las grandes acciones de gracias, cuando el pueblo quiere bendecir a Dios por sus beneficios.
No es una fórmula para obtener favores: es un acto puro de adoración. Quien reza el Salmo 100 no pide, da; no mira sus necesidades, sino la bondad de Dios. Recen este salmo al despertar, antes que ninguna otra cosa, y verán cómo ordena el alma: primero Dios, después nosotros. Es la oración perfecta para empezar la jornada, para dar gracias después de la Misa, o sencillamente para alabar al Señor cuando el corazón rebosa.
Preguntas Frecuentes
¿Qué significa el Salmo 100?
El Salmo 100 significa una invitación a la alabanza pura: llama a toda la tierra a servir al Señor con alegría porque Él es el único Dios, nuestro Creador y nuestro Pastor. Su mensaje central es que no nos hicimos a nosotros mismos —"él nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos"—, y que por eso le debemos adoración y gratitud. Es, de principio a fin, un canto de gozo y reconocimiento de la bondad de Dios.
¿Quién escribió el Salmo 100?
El Salmo 100 se atribuye tradicionalmente al rey David, como la mayor parte del salterio, aunque su encabezamiento solo dice "Salmo de la alabanza" (en la Vulgata, Psalmus in confessióne), sin nombrar autor. La tradición de la Iglesia y el uso litúrgico lo cuentan entre los salmos davídicos de alabanza. Lo que importa, más que la mano que lo escribió, es la voz que en él se eleva: la de todo el pueblo de Dios dando gracias.
¿Cómo se reza el Salmo 100?
Se reza despacio y en voz de alabanza, no de petición. Conviene leerlo entero, deteniéndose en el versículo central —"él nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos"— para hacer un acto de humildad y de gratitud. Muchos lo rezan al despertar, como primera oración del día, o al terminar la Misa en acción de gracias. Puede rezarse en español o, si se desea unir la voz a la de la Iglesia de siglos, en latín como Jubilate Deo.
¿Cuándo rezar el Salmo 100?
El momento más propio es la mañana, porque la Iglesia lo canta en los Laudes para abrir el día con alabanza. Es también la oración ideal para las acciones de gracias: después de recibir un beneficio, al cerrar una jornada feliz, o tras la Comunión. En realidad, cualquier hora en que el alma quiera simplemente alabar a Dios, sin pedir nada, es la hora buena para este salmo.
¿Cuáles son los salmos de alabanza?
Los salmos de alabanza son aquellos que se dedican por entero a bendecir y glorificar a Dios, sin súplica. Entre los principales están el Salmo 100 (Jubilate Deo), el Salmo 145 ("Te ensalzaré, Dios mío, mi Rey"), el Salmo 150 ("Alabad al Señor en su santuario"), el Salmo 148 y los demás salmos finales del salterio. La liturgia los agrupa en los Laudes precisamente por su tono de júbilo. El Salmo 100 es, por su brevedad y su hondura, uno de los más amados de todos.
¿Por qué se llama Salmo 99 en la Biblia católica?
Porque la Biblia católica tradicional sigue la numeración de la Vulgata latina, que va un número por detrás de la hebrea desde el Salmo 9 hasta el 147. Lo que las Biblias modernas llaman Salmo 100, la Vulgata —y con ella la versión de Torres-Amat— lo numera como Salmo 99, "Salmo de la alabanza". Es el mismo y único salmo; solo cambia el número.
¿El Salmo 100 católico es distinto del de la Reina-Valera?
No: es el mismo salmo. Lo que cambia es la traducción y, sobre todo, la numeración. La versión católica tradicional, fiel a la Vulgata, lo titula Salmo 99, "Salmo de la alabanza"; la Reina-Valera, que sigue la numeración hebrea, lo llama Salmo 100. El contenido —la invitación a la alabanza universal, el reconocimiento de Dios como Creador y la confianza en su misericordia eterna— es idéntico. Para la oración católica recomendamos las versiones aprobadas, como la de Torres-Amat o Nácar-Colunga.
¿Qué dice el versículo 4 del Salmo 100?
El versículo 4 dice: "Entrad por sus puertas cantando alabanzas, venid a sus atrios entonando himnos, y tributadle acciones de gracias. Bendecid su Nombre." Es la imagen del pueblo que entra en la casa de Dios dando gracias. La tradición vio en esas puertas y atrios las del cielo: a la presencia de Dios se entra alabando.
¿Qué dice el versículo 5 del Salmo 100?
El versículo 5 dice: "Porque es un Señor lleno de bondad: es eterna su misericordia; y su verdad resplandecerá de generación en generación." Es el motivo de toda la alabanza del salmo: Dios es bueno y su misericordia no se acaba nunca. Por eso le damos gracias.
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Fuentes. Sagrada Biblia, traducción de Félix Torres-Amat (Salmo XCIX de la Vulgata, "Salmo de la alabanza"); Vulgata clementina (Psalmus XCIX, Jubilate Deo); la tradición patrística sobre la alabanza universal y el júbilo del corazón (San Agustín, Enarrationes in Psalmos); el uso del salmo en los Laudes del Breviario romano tradicional.