Salmos
Salmo 5 (Salmo 5 en la Vulgata): Presta oídos, Señor, a mis palabras
El Salmo 5 completo (Salmo 5 también en la Vulgata), en español y en latín. La oración de la mañana de David según la versión de Torres-Amat: qué significa, cuándo rezarlo y por qué la Iglesia lo reza desde hace siglos.

Hay una hora del día que pertenece a Dios antes que a cualquier otra cosa: la primera. El Salmo 5 es, por excelencia, la oración de la mañana. Apenas despierta, el alma del rey David se vuelve hacia el Señor —"de mañana oirás mi voz"— y le entrega el día entero, sus combates y sus enemigos, antes de que el mundo reclame nada. Por eso la Iglesia lo ha cantado durante siglos en las Laudes, al rayar el alba. Hoy lo ponemos también en sus manos, hermanos, en español y en latín, para que la primera palabra de cada jornada sea una súplica.
Salmo 5 y la numeración: hebreo y Vulgata
Conviene aclarar una duda frecuente. Muchos buscan el Salmo 5 sin saber si coincide con el de la Vulgata latina, la Biblia oficial de la Iglesia durante siglos. En este caso la respuesta es sencilla: el Salmo 5 es el mismo número en la numeración hebrea y en la Vulgata.
El célebre desfase entre ambas cuentas —por el cual el Salmo 23 hebreo es el 22 de la Vulgata— solo comienza a partir del Salmo 9. Los primeros ocho salmos llevan el mismo número en todas las Biblias. Así que, en la versión católica de Félix Torres-Amat, hallarán este salmo bajo el título Salmo V, sin diferencia alguna.
El Salmo 5 completo (en español)
Damos el texto íntegro según la versión católica de Torres-Amat (Salmo V de la Vulgata):
Para el fin: por aquella que consigue la herencia: Salmo de David. (v. 1)
Presta oídos, Señor, a mis palabras: escucha mis clamores. (v. 2)
Atiende a la voz de mis súplicas, oh mi rey y Dios mío. (v. 3)
Porque a ti enderezaré mi oración: de mañana, oh Señor, oirás mi voz. (v. 4)
Al amanecer me pondré en tu presencia, y te contemplaré. Porque no eres tú un Dios que ame la iniquidad; (v. 5)
Ni morará junto a ti el maligno, ni los injustos podrán permanecer delante de tus ojos. (v. 6)
Tú aborreces a todos los que obran la iniquidad: tú perderás a todos aquellos que hablan mentira. Al hombre sanguinario y fraudulento, el Señor le abominará. (v. 7)
Pero yo, confiado en la muchedumbre de tus misericordias, entraré en tu casa; y poseído de tu santo temor, doblaré mis rodillas ante tu santo templo. (v. 8)
Guíame, oh Señor, por la senda de tu justicia: haz que sea recto ante tus ojos mi camino, por causa de mis enemigos. (v. 9)
Pues en su boca no se halla palabra de verdad: su corazón está lleno de vanidad y perfidia. (v. 10)
Su garganta es un sepulcro abierto: con sus lenguas urden continuamente engaños. Júzgalos, oh Dios mío. Frústrense sus designios, arrójalos lejos de tu presencia, como lo merecen sus muchas impiedades; puesto que, oh Señor, te han irritado. (v. 11)
Al contrario, alégrense todos aquellos que ponen en ti su esperanza: se regocijarán eternamente, y tú morarás en ellos. Y en ti se gloriarán todos los que aman tu santo Nombre, (v. 12)
Porque tú colmarás de bendiciones al justo. Señor, con tu benevolencia, como con un escudo, nos has cubierto por todos lados. (v. 13)
El Salmo 5 en latín (Vulgata)
Así reza el mismo salmo en la lengua de la Iglesia, tal como lo cantaron los monjes en el coro durante mil quinientos años:
Verba mea auribus percipe, Domine; intellige clamorem meum. (v. 2)
Intende voci orationis meæ, rex meus et Deus meus. (v. 3)
Quoniam ad te orabo, Domine: mane exaudies vocem meam. (v. 4)
Mane astabo tibi, et videbo quoniam non Deus volens iniquitatem tu es. (v. 5)
Neque habitabit juxta te malignus, neque permanebunt injusti ante oculos tuos. (v. 6)
Ego autem in multitudine misericordiæ tuæ introibo in domum tuam; adorabo ad templum sanctum tuum in timore tuo. (v. 8)
Domine, deduc me in justitia tua: propter inimicos meos dirige in conspectu tuo viam meam. (v. 9)
Et lætentur omnes qui sperant in te; in æternum exsultabunt, et habitabis in eis. (v. 12)
Quoniam tu benedices justo. Domine, ut scuto bonæ voluntatis tuæ coronasti nos. (v. 13)
Qué significa el Salmo 5
El Salmo 5 es una súplica matutina. David no pide bienes ni victorias materiales: pide ser guiado por la senda de la justicia y ser guardado de la mentira y de la maldad que lo rodean. Es la oración de quien sabe que el día traerá enemigos —visibles e invisibles— y se pone bajo la protección de Dios antes de salir a su encuentro.
El salmo se mueve sobre un contraste sostenido. De un lado están los justos, que entran en la casa de Dios con santo temor y se regocijan bajo su escudo; del otro, los hombres de doblez, cuya garganta es "un sepulcro abierto" y cuyas lenguas urden engaños. Entre ambos, el alma escoge: quiere morar junto al Señor, no junto al maligno.
Los Padres de la Iglesia leyeron este salmo en clave de Cristo. El "sepulcro abierto" del versículo 11 lo cita san Pablo (Romanos 3) para describir la corrupción del hombre sin gracia. La última palabra, sin embargo, no es de condena sino de esperanza: coronasti nos —"nos has coronado con el escudo de tu buena voluntad"—, que la tradición ve cumplida en la protección de la gracia divina.
Cuándo y cómo rezar el Salmo 5
Por su mismo carácter, este salmo se reza de mañana, al comenzar el día. La Iglesia lo asignó tradicionalmente a las Laudes del lunes en el Oficio Divino, precisamente porque su tema —"de mañana oirás mi voz"— lo hace inseparable del amanecer.
Podemos rezarlo así, hermanos: al despertar, antes de cualquier ocupación, ofreciendo a Dios el día que comienza; o cuando sentimos el peso de la calumnia y la hostilidad ajena, pidiendo ser guiados "por la senda de la justicia". No es un salmo de venganza, sino de confianza: el justo no se defiende por su mano, sino que se cobija bajo el escudo del Señor.
Si desean profundizar en los salmos que la tradición reza para pedir amparo, hemos reunido los principales en nuestra guía de salmos de protección. Y junto a este pueden leer otros hermanos suyos: el Salmo 91, refugio del que confía en el Altísimo; el Salmo 23, "El Señor es mi Pastor"; el Salmo 27, luz y salvación del alma temerosa; y el Salmo 121, "El Señor es tu guarda", para encomendar a Dios el camino que la jornada que ahora empieza traerá consigo.
Preguntas Frecuentes
¿Qué significa el Salmo 5?
Es una oración de súplica que David eleva a Dios por la mañana. Pide ser guiado por la senda de la justicia y guardado de la mentira y la maldad de sus enemigos, confiando enteramente en la misericordia divina. Su mensaje central es que el justo se pone bajo la protección de Dios antes de afrontar el día.
¿Cuándo se reza el Salmo 5?
Tradicionalmente se reza de mañana, al comenzar la jornada, porque es por excelencia una oración matutina ("de mañana oirás mi voz"). La Iglesia lo asignó a las Laudes del lunes en el Oficio Divino.
¿Quién escribió el Salmo 5?
El propio texto lo atribuye al rey David —"Salmo de David"—, autor tradicional de buena parte del Salterio. La Iglesia siempre lo ha leído como oración inspirada por el Espíritu Santo.
¿Por qué el Salmo 5 es igual en la Biblia y en la Vulgata?
Porque el desfase entre la numeración hebrea y la latina solo empieza en el Salmo 9. Los primeros ocho salmos llevan el mismo número en todas las Biblias, de modo que el Salmo 5 es el mismo en la versión moderna y en la Vulgata.
¿Para qué sirve rezar el Salmo 5?
Sirve para ofrecer el día a Dios al amanecer y para pedir su protección frente a la falsedad, la calumnia y la hostilidad. No es un salmo de venganza, sino de confianza: invita a buscar amparo en el Señor y a caminar por la senda de la justicia.
La app Iter Fidei trae los salmos y las oraciones, en latín y español, con audio. Únase al acceso anticipado aquí.
Fuentes. Texto español: Sagrada Biblia, versión de Félix Torres-Amat (Salmo V). Texto latino: Vulgata Clementina, Liber Psalmorum 5. Numeración hebrea y de la Vulgata según la tradición de la Iglesia.