Actualidad
León XIV: la conciencia no se delega en los algoritmos
León XIV advierte contra delegar en los algoritmos las decisiones que solo competen a la conciencia humana.
En la audiencia general del miércoles 16 de septiembre de 2026, en la plaza de San Pedro, León XIV advirtió contra la costumbre de «delegar a los algoritmos decisiones que solo competen a la conciencia humana». Señaló que las relaciones se vuelven «cada vez menos personales, cada vez más virtuales», por efecto de las redes y del recurso creciente a la inteligencia artificial.
La conciencia es el juicio próximo por el cual la razón aplica al acto particular la ley de Dios. Es propia del hombre, único entre las criaturas visibles hecho a imagen de Dios, dotado de inteligencia y de voluntad libre, y por ello único responsable de sus actos. Ningún mecanismo emite ese juicio en su lugar, pues ningún instrumento responderá por el hombre: «todos hemos de comparecer ante el tribunal de Cristo» (Rom. XIV, 10), y cada uno por sí mismo. Descargar en la máquina el discernimiento moral no libera al hombre; lo adormece en su responsabilidad.
En esa medida, la advertencia coincide con la doctrina perenne. El Papa repitió, retomando el texto conciliar, que todo cuanto se opone a la vida —homicidio, genocidio, aborto, eutanasia—, como la esclavitud, la prostitución, la trata de personas y las condiciones de trabajo degradantes, es «infamante»; el quinto mandamiento ya lo tenía por tal.
Presentó la diversidad de los pueblos no como «un peligro o una amenaza», sino como una llamada a «la lógica de la reciprocidad, del compartir y del cuidado mutuo», recordando el respeto debido a la persona, «el amor incluso hacia los adversarios» y la igualdad fundamental de todos los hombres. Que «la confrontación, que a veces degenera en violencia» sea «fruto del poder del pecado» es también la enseñanza constante: es la concupiscencia, secuela del pecado de origen, la que arma la mano del hombre contra su hermano, desde Caín. El algoritmo nada cambia de esta ley; no dispensa a nadie de responder de ella.
Fuentes. Catecismo del Concilio de Trento (1566), sobre el quinto mandamiento y el examen de los actos humanos; Génesis I, 26-27; Epístola a los Romanos XIV, 10 (Vulgata).