Salmos
Salmo 6 (Salmo 6 en la Vulgata): Señor, no me Reprendas en tu Furor
El Salmo 6, el primero de los siete Salmos Penitenciales — Salmo 6 también en la Vulgata. Texto completo en español (Torres-Amat) y en latín, con su sentido tradicional y cómo rezarlo como oración de arrepentimiento y de súplica en la tribulación.

Hay salmos que nacen del fondo de un alma quebrantada. El Salmo 6 es uno de ellos: el primero de los siete Salmos Penitenciales que la Iglesia ha puesto en boca de los pecadores arrepentidos para llorar sus faltas y pedir misericordia. En él, David, abatido por la enfermedad y la angustia, no se justifica ni se defiende; se postra, gime "toda la noche" sobre su lecho y suplica que el Señor no lo trate según su justicia, sino según su misericordia. Aquí les dejamos el Salmo 6 completo, en español y en latín, con su sentido tradicional y unas líneas sobre cómo usarlo como oración de arrepentimiento.
Salmo 6 o Salmo 6: la numeración no cambia
A veces el número de un salmo cambia según la Biblia que tengan ustedes entre manos. Las Biblias modernas siguen el texto hebreo; las católicas antiguas, hechas sobre la Vulgata de San Jerónimo, siguen la numeración del Salterio griego de los Setenta. Desde el salmo 11 en adelante, el número de la Vulgata suele ser uno menos que el hebreo.
Pero esto no afecta a los primeros salmos. En el caso del Salmo 6, hebreo y Vulgata coinciden exactamente: es el Salmo 6 en ambas tradiciones. Abran la edición que abran, lo reconocerán por sus primeras palabras: "Señor, no me reprendas en medio de tu saña" (en latín, Domine, ne in furore tuo arguas me). Es el mismo salmo, palabra por palabra.
Salmo 6 completo (Salmo 6 de la Vulgata)
Damos el texto en la traducción tradicional de Félix Torres Amat sobre la Vulgata, con la ortografía actualizada para una lectura más fácil:
1. Para el fin: Cántico y Salmo de David para la octava.
2. Señor, no me reprendas en medio de tu saña, ni me castigues en la fuerza de tu enojo.
3. Apiádate de mí, Señor, porque estoy sin fuerzas: sáname, Señor, porque mis huesos están conturbados.
4. Y mi alma se halla turbada en gran manera: mas tú, Señor, ¿hasta cuándo?
5. Vuélvete, Señor, y libra mi alma: sálvame por tu misericordia.
6. Porque en la muerte no hay quien se acuerde de ti: y en el infierno, ¿quién te alabará?
7. He trabajado en mis gemidos, lavaré todas las noches mi lecho: regaré con mis lágrimas mi cama.
8. Se ha turbado de furor mi ojo: he envejecido en medio de todos mis enemigos.
9. Apartaos de mí todos los que obráis la iniquidad: porque el Señor ha oído la voz de mi llanto.
10. Ha escuchado el Señor mi súplica: el Señor ha acogido mi oración.
11. Avergüéncense, y queden llenos de la mayor turbación todos mis enemigos: retírense, y váyanse al momento cubiertos de ignominia.
El Salmo 6 en latín (Vulgata)
Este es el texto latino que la Iglesia ha rezado durante siglos en el Oficio Divino y en los Salmos Penitenciales:
Domine, ne in furore tuo arguas me, neque in ira tua corripias me.
Miserere mei, Domine, quoniam infirmus sum; sana me, Domine, quoniam conturbata sunt ossa mea.
Et anima mea turbata est valde; sed tu, Domine, usquequo?
Convertere, Domine, et eripe animam meam; salvum me fac propter misericordiam tuam.
Quoniam non est in morte qui memor sit tui; in inferno autem quis confitebitur tibi?
Laboravi in gemitu meo; lavabo per singulas noctes lectum meum: lacrimis meis stratum meum rigabo.
Turbatus est a furore oculus meus; inveteravi inter omnes inimicos meos.
Discedite a me omnes qui operamini iniquitatem, quoniam exaudivit Dominus vocem fletus mei.
Exaudivit Dominus deprecationem meam; Dominus orationem meam suscepit.
Erubescant, et conturbentur vehementer omnes inimici mei; convertantur, et erubescant valde velociter.
¿Qué significa el Salmo 6? El sentido tradicional
El Salmo 6 es el grito de un alma que se sabe pecadora y enferma, y que no quiere ser tratada según lo que merece. Su primera palabra lo dice todo: "Señor, no me reprendas en medio de tu saña". El salmista no pide que Dios no lo corrija — sabe que lo necesita —, sino que no lo haga "en tu furor", con el rigor de la pura justicia, sino con la dulzura de un padre que castiga para sanar.
El cuerpo del salmo es un retrato de la postración: "estoy sin fuerzas", "mis huesos están conturbados", "mi alma se halla turbada en gran manera". Los Padres vieron aquí no solo la enfermedad del cuerpo, sino la enfermedad más honda del alma herida por el pecado. Y en medio de esa noche brota la pregunta más humana del Salterio: "mas tú, Señor, ¿hasta cuándo?" — el clamor del que espera y no ve aún el alivio.
El versículo 6 da el argumento de la súplica: "en la muerte no hay quien se acuerde de ti". No es una negación de la otra vida, sino el modo antiguo de decir que solo en esta vida podemos hacer penitencia y alabar a Dios convirtiéndonos; por eso pide ser librado ahora. Y el versículo 7 nos deja una de las imágenes más célebres de toda la oración cristiana: "lavaré todas las noches mi lecho: regaré con mis lágrimas mi cama". Son las lágrimas de la compunción, el llanto del arrepentido.
El salmo no termina en la oscuridad. A partir del versículo 9 cambia de tono: "el Señor ha oído la voz de mi llanto". El que lloraba ahora tiene certeza de ser escuchado. Las lágrimas de penitencia no caen en el vacío: "el Señor ha acogido mi oración". Así, el primero de los Salmos Penitenciales enseña el camino entero de la conversión — del gemido a la confianza, de la noche a la paz.
Cómo rezar el Salmo 6 como oración de arrepentimiento
La Iglesia colocó este salmo a la cabeza de los siete Salmos Penitenciales (6, 31, 37, 50, 101, 129 y 142), que se rezan en tiempos de penitencia, sobre todo en Cuaresma, y junto a la confesión de los pecados. Esa es su casa natural. Nosotros podemos hacer lo mismo:
- Antes de la confesión. Léanlo despacio como preparación para el sacramento: reconocer la propia debilidad y pedir la misericordia, no el rigor, de Dios.
- En la enfermedad y la prueba. Cuando el cuerpo o el alma están "sin fuerzas", este salmo presta palabras al que sufre y no sabe cómo orar.
- Como acto de contrición de la noche. El versículo 7 lo hace ideal para el final del día: un momento de llanto sereno por las faltas, con la confianza de ser oído.
No es un conjuro contra el castigo, sino la Palabra de Dios puesta en boca del que se arrepiente. Quien lo reza no escapa de la justicia: se acoge a la misericordia.
Preguntas Frecuentes
¿Qué dice el Salmo 6?
El Salmo 6 es la súplica de un pecador enfermo y afligido que pide a Dios que no lo trate con el rigor de su justicia, sino con misericordia. Describe su postración — huesos conturbados, alma turbada, lágrimas toda la noche — y termina con la certeza de ser escuchado: "el Señor ha acogido mi oración".
¿Qué significa el Salmo 6?
Significa el camino del arrepentimiento: del reconocimiento de la propia debilidad y del llanto por el pecado, hasta la confianza de que Dios oye al que se humilla. Por eso es el primero de los siete Salmos Penitenciales.
¿Cuándo se reza el Salmo 6?
Tradicionalmente se reza en tiempos de penitencia, sobre todo en Cuaresma, como preparación a la confesión, y en la enfermedad o la prueba. Forma parte de los Salmos Penitenciales del Breviario Romano.
¿Por qué el Salmo 6 es el mismo en la Vulgata?
Porque las diferencias de numeración entre el texto hebreo y la Vulgata solo empiezan a partir del salmo 9-10. Los salmos del 1 al 8 llevan el mismo número en ambas tradiciones, así que el Salmo 6 es el Salmo 6 en cualquier Biblia.
¿Cuáles son los siete Salmos Penitenciales?
Son los salmos 6, 31, 37, 50, 101, 129 y 142 (en numeración de la Vulgata). El Salmo 6 es el primero de todos ellos, y los más conocidos son el Salmo 50, el Miserere, y el Salmo 129, el De profundis.
¿El Salmo 6 sirve como oración de protección?
Más que de protección, es una oración de arrepentimiento y de súplica en la tribulación. Aun así, los fieles lo han rezado contra los enemigos del alma y en la enfermedad, confiando en que "el Señor ha oído la voz de mi llanto".
Para seguir rezando los salmos
Si este salmo les ha hecho bien, sigan con sus salmos hermanos:
- Salmos de protección: los salmos del escudo y el amparo
- Salmo 91: El que habita al amparo del Altísimo
- Salmo 51: Misericordia, Dios mío (el Miserere)
- Salmo 4: Cuando le invoqué, me oyó Dios
La app Iter Fidei trae los salmos y las oraciones, en latín y español, con audio. Descárgala aquí.
Fuentes. Texto español: Sagrada Biblia traducida por Félix Torres Amat sobre la Vulgata latina (ortografía actualizada). Texto latino: Vulgata Clementina, Salmo 6. Uso litúrgico: el Salmo 6 como primero de los siete Salmos Penitenciales según el Breviario Romano (rito tradicional).